El Grillo Y El Mar
Folk Tale: Cricket and the Sea
Print this Page- By Monica Fitzgerald
- Country: Guatemala
- Dates of Service: 1986–1988
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Un grillo amarilllo vivía bajo la sombra fresca del bello arbol cieba. Todos los días, momentos antes que baje el sol, el grillo amarillo dejaba su casa y volaba a los cultivos de trigo. Al pasar por la aldea, cantaba para las mujeres, dejándolas saber cuando venía una tormenta, cuando había sensación de romance, o cuando las rosas tenían que ser atendidas. Nadie en la aldea tenía, ni tampoco quería tener, un reloj; la música del grillo los guiaba en un ritmo más allá del tiempo.
El grillo amarillo también volaba, sobre los granjeros que estaban regresando a casa después de trabajar en los campos de trigo. Todos (los granjeros) le hacían señas al grillo amarillo, sabiendo que, al terminar su día, el trabajo del grillo acababa de empezar.
Cuando el grillo amarillo llegaba finalmente a los campos, se posaba encima de una larga caña dorada y cantaba una canción al trigo. Todos los otros grillos de todas partes de la tierra tomaban parte. Los grillos cantaban canciones acerca del tiempo de plantar y de la siega, canciones acerca de la fresca, dulce lluvia y el caliente, duro sol. Los grillos cantaban para recordar la pureza del pan y la dulzura del pastel al trigo, recordando quiénes eran y qué podrían ser un día a las cañas.
Un día cuando iba amaneciendo y los grillos se iban a sus casas, todos rodearon al grillo amarillo. El había cantado excepcionalmente esa noche.
"Tu eres el mejor cantante de todos," ellos le dijeron a él. "Por qué no te vas a cantar a un lugar más grande que este campo de trigo y demuestras al mundo tu grandeza. Porque no le cantas al mar?"
Cuando el grillo amarillo se estaba yendo a casa, él consideró lo que los otros grillos le habían dicho. El grillo amarillo sabía que tomaría valor para cantarle al mar. ¿Acerca de qué es lo que él cantaría? él se preguntaba.
"Yo sabré cuando llegue allí," él contestó muy en alto. Pero el grillo amarillo sabía que él se tenía que preparar. Desde ese momento, él decidió disciplinarse a si mismo. No más él se quedaría afuera en la noche fría, y no más él perdería tiempo con sus amigos. Si el se fuera a cantarle al mar, él necesitaría cada onza de su fuerza para hacerlo.
Finalmente el día llegó cuando el grillo estaba listo. Pero antes de empezar su viaje por el mar, él pasó por el pueblo a despedirse.
"Nuestras vidas no serán lo mismo sin ti, pequeño grillo," las mujeres del pueblo gritaron. "Pero el mar necesita oírte," los granjeros le dijeron, mientras que él pasó volando. "Cuéntale al enorme mar acerca de nuestro pueblo. Cuéntale al enorme mar acerca de nuestras vidas."
Al grillo amarillo le tomó muchos días para llegar al mar. (Después de todo, el era un grillo muy pequeño). Pero cuando una fresca, salada brisa se precipitó para saludarlo, el supo que estaba cerca.
Sentado en una piedra grande, el grillo amarillo miró hacia las olas que chocaban debajo de él. El mar creció delante de él como un poderoso gigante.
En ese instante, el grillo sabía lo que le quería decir al mar. El quería cantar sobre como las mujeres en el pueblo soñaban como zambullirse en la parte más profunda del mar, y como los campesinos del pueblo soñaban como escalar la montaña más alta. El grillo después comenzó a cantar una canción que era la más fina que cualquier hombre, mujer, animal, o insecto haya compuesto. Pero el mar gruñía, ahogando la canción del grillo. El grillo amarillo trataba de subir su voz, pero el mar se volvía más y más fuerte, aunque a plena vista se veía que el grillo amarillo estaba cantando con todo su corazón.
El grillo amarillo cantó y cantó hasta que no le salió más voz. Su voz quedó quebrantada para siempre .Con honda tristeza, él grillo amarillo dejo el mar y volvió a casa. Ya no cantó más.
La vida en la aldea era diferente sin la música del grillo amarillo para guiarlos, las mujeres de la aldea cayeron en el ritmo vacío del tic-tac del reloj y los campos pronto olvidaron el glorioso cuento del trigo.
^ Back to TopAbout the Author:
"Cricket and the Sea" is told by Monica Fitzgerald (Peace Corps Volunteer, Guatemala, 1986–1988). "A Guatemalan friend once gave me a cassette with music by a group called Alux Nuhal," says Monica. "They sing social protest music and have a song called 'The Cricket and the Sea,' which comes from Guatemalan folklore. This tale is based on that song." Monica worked as a health Volunteer in Quezaltepeque, Chiquimula, in Guatemala.
Traducido por Maria Daski, Diana Becerra, Christian Escobar, Sebastián Flores, Sabas Gómez, Libby Hennemuth, Aurelia Herrera, Lindsay Holzer, Karen Obando, Anthony Quiroz, Hannah Stafford, Rachel Toner, Laura Vanegas
Leído por Michael Garcia, Peace Corps Volunteer, Guatemala, 2003-2005.